El FPÖ austriaco obtiene los mejores resultados de su historia

No pudo ser. Las elecciones presidenciales de ayer en Austria han supuesto un revés para las aspiraciones del partido hermano FPÖ pero abren, a la vez, una gran esperanza de cambio en aquél país. Pese a la derrota por un estrecho margen, el FPÖ ha cosechado los mejores resultados de su historia y encara con muchas posibilidades de triunfo las elecciones generales de 2018. Hay que destacar que, como ya ocurriera en Francia en múltiples ocasiones, todos los partidos de la vieja política, ayudados por los grandes medios de comunicación, se han empleado a fondo contra Hofer. Las elecciones del domingo han sido un combate desigual del FPÖ contra todos los demás. No obstante, el FPÖ ha obtenido al menos un 48% de los votos a falta de contabilizar el voto por correo que, al parecer, no cambiará sustancialmente el estrecho margen a favor del candidato ecosocialista Alexander Van der Bellen (53%).

Dos cuestiones importantes deben ser destacadas: primero, que la victoria de Norbert Hofer se ha materializado en la mayoría del territorio austriaco, si bien Van der Bellen se ha alzado con el triunfo en las ciudades, demostrando así lo importante que es para el régimen la acción de los grandes medios de comunicación y la vida cosmopolita de las grandes urbes.

En segundo lugar, según informa el diario austriaco Die Presse (http://diepresse.com/home/politik/bpwahl/5128276/Wahlgrafiken_Wer-waehlte-wen-warum?_vl_backlink=/home/index.do), la victoria de Hofer entre la clase trabajadora ha sido abrumadora. Esto resulta lógico porque son precisamente estas clases las grandes perdedoras de la globalización. De aquí se sigue que hace tiempo que la izquierda ya no representa a los desfavorecidos si no los designios políticos de las élites del poder.

Desde Respeto, queremos felicitar al partido hermano FPÖ y a su candidato Norbert Hofer por el esfuerzo realizado y por los resultados obtenidos. Esperamos que en las generales de 2018 la fuerza con la que el FPÖ ha irrumpido en la vida austriaca se incremente y llegue a convencer a los austriacos de que la globalización es el mal de nuestro tiempo y de que la gente libre y de bien no debe esperar nada positivo de sus candidatos.